Estos molinos nos indicaban que estábamos llegando a las tierras de Puebla de Guzmán.
El día iba a ser caluroso, como los anteriores, por ello, nos citamos temprano en el coto, a las 7.15 am.
Una temporada más, se encuentran antiguos compañeros de monte y nos conocemos otros;
después de saludarnos ....
.... desenfundar las escopetas, y listos para la jornada; disfrutar del campo y de esta afición que tanto amamos algunos/as.
En esta foto, Juan y su hijo, el joven Adrián, aventajado cazador.
Ya en pleno monte, nos distribuimos las puertas.
La vegetación más predominante de la zona es encina y jaras. No encontramos con un abundante pasto que dificultaba la visión de los roedores.
Agua natural de la que se sirve la fauna sin tener que
marcharse a otro coto.
A pesar de comenzar mal la mañana, no terminó del todo así, teniendo en cuenta la escasez de conejos y perdices que existe en la zona, y comparando con las fincas colindantes.
Este es el trabajo que nadie desea hacer, así que, unos están haciendo el picadillo, otros colocando la mesa, otros cambiándose las botas, otros no saben... en definitiva, que si no fuera por nuestro querido José Antonio.... qué haríamos con los conejos.
Pudimos comprobar que estaban gordos los conejos.
Y ahora un momento gratificante para una mañana de mucho calor. Algo frequito para hacer el camino de vuelta más a gusto. Es el momento de comentar y quedar para la próxima jornada.
Picadillo e ibéricos de la zona.
Hasta la próxima jornada ...




