""La CAZA de perdiz con reclamo no se enseña, hay que sentirla para aprenderla. Es un arte; un arte tan viejo como el toreo y tan nuevo como el sello que le otorga cada intérprete"."


"CAMBIARIA TODO LO QUE SÉ POR LA MITAD DE LO QUE IGNORO"

lunes, 28 de marzo de 2011

La Guardia Civil cierra el periodo de caza con un 67% más de actuaciones



Entre las infracciones destacan las 24 impuestas a otras tantas rehalas por no disponer del seguro obligatorio. El instituto armado ha desarrollado un operativo especial en la mitad norte de la provincia.

La temporada cinegética en la provincia de Córdoba ha finalizado con un notable ascenso de la presencia policial en los distintos puntos en los que se desarrolla esta actividad, con mayor repercusión en las zonas de sierra y en las comarcas más septentrionales del territorio. La Guardia Civil, a través del Seprona y de otras unidades, ha sido la encargada de velar por el cumplimiento de la normativa en materia de caza, con un resultado que sube en algo más de un 67% en número de actuaciones de este cuerpo de seguridad respecto a la temporada anterior. Así, frente a las 731 intervenciones de los agentes en la campaña 2009-2010, el instituto armado ha cerrado el periodo actual casi 500 diligencias más, hasta alcanzar las 1.224.

Los datos facilitados por la Guardia Civil revelan que estas actuaciones hacen referencia a identificación de personas y vehículos, verificación de actividades cinegéticas o constatación de infracciones administrativas, entre las que destacan 231 inspecciones a monterías, ganchos y batidas de las más de 500 autorizadas por la Delegación provincial de la Consejería de Medio Ambiente, articulándose un total de 820 servicios. Asimismo, se han establecido 137 puntos de identificación, que han permitido efectuar 486 identificaciones de vehículos y personas y la denuncia de 156 infracciones administrativas.

En cuanto a las infracciones detectadas, sobresalen 24 que correspondieron a la vulneración de normativa reguladora de los animales de compañía o peligrosos, destacando la existencia de rehalas sin seguro obligatorio. Una veintena se debió a infracciones en materia de armas, fundamentalmente en lo que respecta a llevar o poseer armas sin necesidad o sin justificar el motivo. El número mayor de infracciones apreciadas (90) están ligadas a la vulneración de la normativa reguladora de la actividad cinegética, donde se pusieron de manifiesto situaciones como la caza sin licencia, de noche sin autorización, cazar en línea de retranca o la captura de especies distintas a las autorizadas. El campo de la sanidad animal se saldó con 18 denuncias ante la falta de autorización para el transporte de animales vivos o de desinfección de los medios de transporte.

Como consecuencia de esta actividad infractora se han intervenido ocho armas de fuego, armas blancas, focos alógenos y 14 reses abatidas de especies como ciervos, muflones y jabalíes. Todo ello fue puesto a disposición de la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente, según el informe de la Comandancia de la Guardia Civil al que ha tenido acceso El Día. Ante el inició de una nueva temporada cinegética, la Guardia Civil de Córdoba puso en marcha los primeros días del pasado mes de septiembre de 2010 un operativo especial de servicios, denominados Sierra y Vareto, concentrados en la zona Norte y centro de la provincia.

Una de las finalidades de este plan ha sido articular los operativos de servicio en los lugares más propensos e idóneos para prevenir episodios de furtivismo; otro de los objetivos fue establecer las acciones necesarias para llevar a cabo la inspección de todas las modalidades de caza mayor; así como intensificar los contactos con los titulares de los cotos y los responsables de guardería para disponer de información sobre las actividades cinegéticas programadas y su desarrollo, de manera que se pudieran articular dispositivos de servicio para detectar actividades ilícitas o irregulares con ocasión de la celebración de las monterías.

El operativo se estructuró en dos periodos bien definidos. En una primera fase, que se inició el pasado día 1 de septiembre y se prolongó hasta el pasado día 15 de octubre, los esfuerzos de las unidades implicadas estuvieron dirigidos a la prevención de episodios de furtivismo antes del levantamiento de la veda para las especies de caza mayor. La segunda fase, que comenzó el 16 de octubre y finalizó en febrero de 2011, tuvo como finalidad garantizar la seguridad de todas las personas implicadas en la ejecución de las cacerías, el control e inspección de las modalidades de caza mayor autorizadas, comprobación de las autorizaciones administrativas de los propios cazadores y de las rehalas participantes y la detección de la caza furtiva, especialmente retrancas, además del control sanitario y comercialización de las carnes de las piezas capturadas.

De esta forma, los efectivos de la Guardia Civil que han participado en estos operativos no sólo se limitan a inspeccionar la modalidad de caza, sino que también han situado puntos de identificación en las proximidades y vías de acceso a los cotos para llevar a cabo el control de los cazadores y de los vehículos que transportan a las rehalas y detectar la posible presencia de cazadores furtivos. También se situaron en los espacios de paso próximos a los lugares de celebración de las monterías y en horas posteriores a las juntas de carnes con la finalidad de detectar el transporte de piezas en condiciones ilegales.

Toda esta actividad preventiva del instituto armado comenzó a dar sus frutos desde sus inicios. Así, el pasado 9 de septiembre, en las inmediaciones del campo de tiro y maniobra de Cerro Muriano, fueron sorprendidas una serie de personas cuando se disponían a celebrar un gancho ilegal, contando para ello con cinco perros pertenecientes a una rehala para batir la zona elegida. Sus responsables fueron denunciados ante la Delegación de la Consejería de Medio Ambiente y, además, uno de ellos fue propuesto para la retirada de la licencia C-4 para la caza con rehalas de perros. Otro de los participantes fue sancionado por una infracción en materia de armas, siéndole intervenido un rifle de gran calibre, un hacha, una navaja, un zurrón y varias bolsas de plásticos normalmente utilizada para envolver las reses descuartizadas.

En otros dos operativos desarrollados los primeros días de septiembre en el paraje de Las Juntas de Adamuz, se denunció a los conductores de dos vehículos cuando circulaban por caminos próximos a terrenos cinegéticos de caza mayor, transportando en el interior del coche un rifle de gran calibre y linternas, sin justificar adecuadamente la necesidad de llevar un arma de tales características en plena noche y en período de veda. Como consecuencia de estas actuaciones policiales fue denunciado un vecino de Villanueva de Córdoba por infracción en materia de armas. Por idéntica vulneración normativa fue propuesto para sanción ante la Subdelegación del Gobierno en Córdoba un vecino de Adamuz.

En su informe sobre los operativos Sierra y Vareto, la Guardia Civil señala además que "con el intenso control de las monterías y las batidas de jabalí se evita que sus organizadores traten de burlar la regulación de seguridad (número de puestos de caza, asignación de cazaderos o desdoble de puestos), lo que está permitiendo reducir muy considerablemente luctuosos accidentes de caza".

Además, el texto concluye que "el análisis de los datos obtenidos en los últimos tres años como consecuencia de la aplicación y ejecución de estos dispositivos, arroja unos resultados muy positivos en cuanto a inspecciones de monterías y cazadores partícipes, lo que ha permitido extender entre ellos la sensación de ser una actividad sometida a control administrativo y ha potenciado el clima de seguridad entre los cazadores".

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